Hombre, tú naciste poeta!
Compañeros poetas, la situación es insostenible...hoy me veo obligado a realizar este llamado a todo aquel que se hace llamar reVelde para que se levante, cada día perdemos terreno frente a la ignorancia y la grisuciedad, me temo que ha llegado el momento de tomar acciones ¡y las tomaremos!...defenderemos este país poético utilizando todos los medios a nuestro alcanze, los violentos y, si nos vemos obligados, incluso los no violentos!...los llamo a levantarse en letras para salvar lo que llamamos nuestro, para luchar contra la tiránica dictadura de la monotonía y el conformismo que se asentó hace demasiado tiempo, es nuestro deber como ciudadanos del mundo salvarlo de lo que está sucediendo...desde este momento sólo operaremos bajo una consigna compañeros
POESÍA O MUERTE!!
Eduardo "ché" Mandala
XI
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
Vivir
dejar que el corazón se desangre mientras caminas
convertirse en la versión gore de Hansel y Gretel
Caminar marcando con sangre tu camino
mientras cuervos la beben
para borrar tu huella
y el corazón gotea
el corazón gotea sangre
y los cuervos la beben
para borrar tus huellas
Caminar un año
no parar no dormir
observar desde tu otoño
como las hojas se resisten a morir
Sostener tu corazón firme en tu puño
y nunca dejarlo caer
Gotea, sangra, marca
Y cuando al corazón no le quede sangre
Meterlo en ese rincón
en donde sueles guardar las cosas
que no te atreves
a mirar a los ojos
¿Por qué escribí?
Un robo descarado a Enrique Lihn, y agravando
la falta está mi nula genialidad y creatividad
Y porque escribí, dejé de ser quien no era, porque cada día se me escapó la tinta de la piel, cada minuto una letra de la lengua, una mirada que valía menos de mil palabras pero más que dos. Y aunque deseé no volver a escribir nunca más, cada noche el ejército implacable que vive bajo mi almohada me asediaba la cabeza, gritando su consigna de "poesía o muerte!", y siempre terminaba levantando la pluma blanca de la rendición. El arlequín del rey, el bufón de la corte, el cuenta-cuentos de un libro que nunca se leyó, el caminante que guarda sabiduría en un bolsillo, el diablo que busca un alma, una oveja disfrazada de lobo, todos ellos yo, yo todos ellos, yo ninguno, yo no existo. Y tú que ya estás infectado en este momento, tú que ya te robaste mis letras y las hiciste tuyas, tú que desde ahora tienes un poco de mi en ti, para convertirlo en un poco de mi con una mezcla de ti para ellos, tú que te conviertes en el eslabón de una cadena de deseos que conforman el rompecabezas que nunca podremos terminar, tú, lector extraño que nunca me vas a leer, también estás infectado...porque estás vivo, y al final, mi poesía y la vida, son exactamente lo mismo